Un mundo básicamente semiótico, II

En el aprendizaje y en el trabajo en Matemáticas y Física, ocurre una situación similar, la información proviene de una estructura semiótica. Al emprender el proceso de aprendizaje, accedemos a trabajar con y sobre una estructura semiótica, sobre la que nos movemos y nos podemos mover constante y contínuamente, aunque no nos lleguemos a dar cuenta de que así está ocurriendo. Llegar a comprender que estamos parados en una estructura, semiótica, nos permitirá, en cualquier momento, no sólo saber en qué punto del proceso estamos parados sino saber, con precisión, qué acciones hay que desarrollar para poder avanzar y entender mejor el proceso de aprendizaje.

No son los detalles lo que, en términos holístas, resulta ser más importante, es el todo de la estructura porque nos permite comprenderla más rápidamente, con el gran valor agregado que ello ofrece y proporciona.
La metáfora de la óptica que dimos más arriba nos puede ayudar en nuestra argumentación: no es el detalle de cada objeto que nos rodea lo que nos permite saber en dónde estamos parados y las acciones que tenemos que desarrollar para avanzar y/o actuar, sino la estructura lumínica de paquetes o haces de luz modulados o de la estructura de la lluvia de fotones que nos afecta, la que nos permite movernos y avanzar en determinado momento; estructura semiótica al fin; lo mismo al moverse en el mundo que al aprender: actuar a partir del contenido de información que se nos está proporcionando.
Estas estructuras semióticas, la de la luz modulada y la de las Matemáticas, no son evidentes o no se perciben porque son transparentes. En todo momento, estamos fascinados con los objetos que nos traen y que nos interesan, por razones prácticas e incluso de supervivencia. En términos prácticos, no resulta muy importante el medio por el cual esa información llegó a nuestro cerebro, éste simplemente opera con lo que ese medio trajo hasta aquí. La importancia de ese medio resalta cuando lo usamos con fines específicos. Y, si somos curiosos y cuidadosos, podremos aguzar los ojos y percibir esa estructura en donde está contenida la información que tanto nos interesa y manejamos y procesamos. El conocimiento de la estructura, sobre la que reposa la información que nos interesa, aporta valor agregado a la adquisición y procesamiento de esa información porque nos permite adaptarnos y ajustar el proceso de transporte y recolección de la información. La información está ahí y podemos disponer de ella gracias a la estructura intrínseca de su soporte o contenedor.
La información que conforma una teoría física o matemática está disponible gracias a que está dada en términos de una variable conceptual, un álgebra local que facilita la representación y transformación de los valores de la variable conceptual y uno o varios generadores de estructura que desarrollan la estructura de los valores de la variable conceptual. Finalmente, la teoría se escribe en términos de un conjunto de binomios de valor de primer y de segundo orden. Dado que, tradicionalmente, al escribir la teoría, se retira el andamiaje que sirvió para construirla, la estructura que la contiene y soporta queda oculta, se torna transparente a los ojos del aprendiz. Al encender la luz, ésta precisa estructura que contiene y soporta la información que necesitamos, pasa a segundo plano, también se torna transparente. El elemento primo de esta estructura es el generador de estructura que, siendo soportado por el álgebra local, también opera directamente sobre la forma semiótica de los valores de la variable conceptual para establecer o develar su estructura, vemos aquí claramente el carácter fractaloide y recursivo que, desde el punto de vista semiótico, se puede observar.

Hay que recordar que la forma semiótica de los valores de la variable conceptual, subsume tablas de valores numéricos o flujos numéricos, es decir, las cuestiones de convergencia o de tablas de multiplicar residen, en última instancia, en estos flujos numéricos; por ejemplo, los generadores de estructura de la teoría de números subsumen, como hemos dicho los flujos numéricos de los números naturales, como es el generador de estructura conocido como congruencia.

Marco A Nava R

Físico por la UNAM Maestro en Docencia de la Física por MADEMS-UNAM

Ver todas las entradas de Marco A Nava R →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *