Un mundo básicamente semiótico, I

Es interesante darse cuenta que, todos nosotros, nos movemos fundamentalmente sobre un mundo de construcciones luminosas y acústicas . Lo que, en determinado momento, tenemos a la mano, son frentes de onda que llevan impresos, en sí mismos, la información acerca de la posición, la relación con otros objetos, el momento lineal y angular, el color, la forma, la textura, y el material de los objetos que decimos ver, y actuamos a partir de esas estructuras que, siendo frentes de onda, son semióticas.

Excepto por los objetos que tenemos a la mano, de los que podemos obtener información táctil o, digamos, información de contacto, relacionada con los sentidos del tacto, el gusto y el olfato, el resto de la información a la que tenemos acceso es óptica y sonora, es decir, haces de ondas moduladas de diversas maneras, en frecuencia, amplitud, fase, banda lateral, etcétera: nos movemos, principal y cotidianamente, en un mundo óptico y acústico. Son las dos únicas formas que tenemos de "tocar" los objetos que nos rodean, la luz llega a tocar nuestros ojos y el sonido nuestros tímpanos. Quien ha vivido o estado en épocas y/o lugares en donde, en algún momento del día, se posa una obscuridad profunda y absoluta, comprende estas afirmaciones o, simplemente, cuando "se va la luz": nuestra propia casa se torna un territorio ópticamente desconocido. Cuando llega la obscuridad, sin luz artificial, la única referencia para poderse mover y navegar son los objetos cercanos, a la mano, que podemos tocar, oler y escuchar, como lo hacen los invidentes.

Navegamos continuamente en un mundo de estructuras de frentes de onda modulados o, para tomar en cuenta el aspecto cuántico, que es muy importante por el tema del colapso de estados, bajo una lluvia, de variadas intensidades, de fotones de múltiples frecuencias. Eso es lo que ocurre en todo momento, el cerebro opera semióticamente sobre las formas proporcionadas por esa lluvia de fotones, y no le queda otra que atenerse a cómo está colapsando el individuo esos estados cuánticos. Esa es la estructura con la que nosotros o nuestro cerebro trabaja, para realizar todo aquello que nos interesa.

En conclusión, el mundo en que vivimos es un mundo eminentemente semiótico, en donde "la realidad", es conformada por 2 elementos:
a. Un conjunto dinámico de frentes de onda, con los que el cerebro opera semióticamente.
b.Un conjunto dinámico de operaciones, que llamaremos "de cercanía o táctil-olfativas", con las que el cerebro opera, también, semióticamente.

Este es el sustrato que nos interesa, en nuestros estudios, porque ahí reside, necesariamente, la naturaleza del aprendizaje y de la enseñanza.

Marco A Nava R

Físico por la UNAM Maestro en Docencia de la Física por MADEMS-UNAM

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