Las leyes de la Física son los generadores de estructura de las variables descriptivas y de los conjuntos de valores de éstas. Esto queda muy claro con un ejemplo:
La segunda ley de la Termodinámica define la estructura de la operación de las máquinas térmicas y, en general, de los procesos de trabajo y de calor: son imposibles los procesos en donde se efectúe trabajo o haya un proceso de calor sin que el resto del universo se vea afectado. Y se obtiene la estructura necesaria en el teorema de Carnot, su corolario, el principio de incremento de la entropía, el principio de degradación de la energía y el concepto de Exergía.
A diferencia de las disciplinas humanistas, que optan por diversos marcos teóricos y que, por eso mismo, han ido dejando de lado el estructuralismo, en la físico-matemática sí podemos seguir apegados a la idea de estructura o sistema, porque estas disciplinas exhiben una estructura clara y bien definida. Esta estructura parte de las tablas de sumar y multiplicar de los números naturales y enteros y de relaciones funcionales bien definidas que sustentan los edificios teóricos construidos a partir de la introducción de diversos operadores de estructura.
La Física- matemática es estructura semiótica apoyada en la lógica.